En el ámbito del transporte por carretera, el tacógrafo es un dispositivo esencial que registra la actividad del conductor, como los tiempos de conducción, descanso, velocidad y distancia. Tras un accidente, su análisis a través de peritaje de tacógrafo puede ser clave para determinar responsabilidades, ya que proporciona datos objetivos sobre lo ocurrido en los momentos previos al siniestro.
Recogida y custodia del dispositivo
La peritación de un tacógrafo es un procedimiento técnico y legal que busca verificar la integridad de los registros y analizar si existieron irregularidades. Este proceso lo suelen llevar a cabo peritos especializados en transporte o ingeniería electrónica, actuando a instancia de un juzgado, compañía aseguradora o parte interesada.
Lo primero que se hace tras un accidente con implicación de un vehículo profesional es la recogida del tacógrafo o su unidad de control. Esta labor debe realizarse con sumo cuidado para evitar manipulaciones o pérdida de datos. En muchos casos, también se extrae la tarjeta del conductor, que guarda los registros individuales.
Una vez retirado, el dispositivo se sella y se traslada al laboratorio donde se hará el análisis. Es fundamental que durante todo el proceso se mantenga una cadena de custodia clara, documentada y segura. Cualquier alteración puede invalidar las conclusiones obtenidas en el peritaje.
Descarga y análisis de datos
En el laboratorio, se descargan los datos almacenados en el tacógrafo y en la tarjeta del conductor utilizando software homologado. Este paso permite obtener un informe detallado de las actividades del vehículo: velocidades registradas, tiempos de conducción, frenadas bruscas o posibles manipulaciones.
El perito evalúa si los datos son coherentes, si hay lagunas o si el tacógrafo ha sido manipulado. También analiza si se han respetado los tiempos de descanso obligatorios y si el conductor circulaba a una velocidad adecuada en el momento del accidente. Estos elementos pueden resultar determinantes en una investigación judicial.
Identificación de manipulaciones o fallos
Una parte crítica del peritaje es comprobar si el tacógrafo ha sido alterado. Existen técnicas para burlar su funcionamiento, como el uso de imanes o dispositivos que interrumpen la señal del sensor. El perito analiza patrones anómalos en los registros que puedan indicar fraude o negligencia.
Asimismo, se verifica si el aparato tenía algún fallo técnico, ya que eso podría influir en la validez de los datos. Un mal funcionamiento no solo afecta al resultado del peritaje, sino que podría implicar responsabilidad para la empresa transportista si no se ha realizado el mantenimiento adecuado.
Valor probatorio en juicio
El informe pericial del tacógrafo puede tener un gran peso en el proceso judicial, especialmente cuando hay discrepancias entre las versiones de los implicados. Un informe técnico bien fundamentado puede demostrar exceso de velocidad, conducción ininterrumpida durante demasiadas horas o incluso negligencia mecánica.
Por ello, es habitual que jueces y abogados valoren enormemente estos documentos. En algunos casos, el perito puede ser citado a declarar para aclarar sus conclusiones y responder a preguntas técnicas de las partes o del tribunal.
Conclusión: Un elemento clave en la investigación de accidentes
La peritación del tacógrafo es una herramienta fundamental para esclarecer las causas de un accidente de tráfico que involucra vehículos profesionales. Su análisis técnico permite reconstruir con precisión lo ocurrido y aporta pruebas fiables en procedimientos judiciales o peritajes de seguros.
Contar con profesionales cualificados y con experiencia en esta clase de análisis te permite garantizar resultados sólidos y transparentes, esenciales para depurar responsabilidades de forma justa y objetiva.