Los delitos informáticos han aumentado en España en los últimos años, impulsados por el crecimiento del uso de Internet y las nuevas tecnologías. Desde fraudes en línea hasta ciberacoso, los ciberdelincuentes emplean diversas estrategias para cometer sus actos ilícitos. En este artículo, exploramos los delitos informáticos más frecuentes en España y las formas de probarlos ante la justicia.
1. Fraude informático y estafas en línea
El fraude informático es uno de los delitos más comunes, e incluye estafas como el phishing, suplantación de identidad y fraudes en compras por Internet. Los delincuentes engañan a las víctimas para obtener sus datos personales o bancarios y realizar transacciones fraudulentas.
Para probar este delito, se pueden recopilar correos electrónicos, capturas de pantalla, registros de transacciones y comunicaciones con el supuesto estafador. Además, se puede recurrir a informes periciales de expertos en ciberseguridad para rastrear la actividad fraudulenta.
2. Ciberacoso y amenazas en línea
El ciberacoso engloba conductas como el acoso reiterado en redes sociales, amenazas o difusión de información personal sin consentimiento. Este delito puede afectar gravemente a las víctimas, generando ansiedad y estrés.
Para demostrar el ciberacoso, es fundamental que con el peritaje informatico de whatsapp se conserven pruebas como capturas de pantalla de los mensajes amenazantes, correos electrónicos o audios. También es recomendable denunciarlo en la plataforma donde ocurre y presentar informes psicológicos en caso de afectación emocional.
3. Acceso ilegal a sistemas informáticos
El acceso no autorizado a sistemas informáticos, conocido como hacking, es otro delito común. Los ciberdelincuentes pueden vulnerar cuentas personales, bases de datos empresariales o sistemas gubernamentales con el fin de obtener información sensible.
Las pruebas de este delito incluyen registros de acceso del sistema, rastros de actividad sospechosa en los servidores y análisis forenses digitales. Es crucial contar con expertos en seguridad informática que puedan validar la intrusión.
4. Suplantación de identidad digital
La suplantación de identidad ocurre cuando alguien usa datos personales de otra persona sin su permiso, ya sea para cometer fraudes, desacreditar a la víctima o realizar actividades ilegales en su nombre. Este delito es habitual en redes sociales y plataformas digitales.
Para probar la suplantación de identidad, se deben presentar pruebas como mensajes recibidos desde cuentas falsas, cambios no autorizados en perfiles digitales o testimonios de terceros que confirmen la falsificación. Asimismo, se puede solicitar a las plataformas la verificación de IP y actividad sospechosa.
5. Delitos contra la intimidad y sextorsión
El acceso o difusión de información privada sin consentimiento, así como la sextorsión (chantaje con contenido íntimo), son delitos graves que afectan la privacidad de las personas. En muchos casos, las víctimas son menores o personas vulnerables.
Las pruebas en estos casos pueden incluir capturas de pantalla de mensajes extorsivos, análisis de metadatos en archivos compartidos y testimonios de expertos en ciberseguridad. La denuncia inmediata es clave para evitar la propagación del material sensible.
Conclusión: La importancia de la ciberseguridad y la denuncia
Los delitos informáticos son una amenaza creciente, pero existen herramientas para detectarlos y denunciarlos. La recopilación de pruebas digitales es clave para que las autoridades puedan actuar y sancionar a los responsables. Ante cualquier sospecha de ciberdelito, es recomendable acudir a la policía y contar con el apoyo de expertos en peritaje informático.